Madrugadas de té con limón...
conversaciones hasta que saliera el sol...
compañía inesperada pero necesaria.
Ha pasado mucho tiempo...
parece todo tan lejano y descolorido...
pero aún sigues siendo tú, conmigo.
Todas las despedidas duelen...
por injustas, por indeseadas...
Y ahora, …
quizá porque siempre hay más despedidas
rondándonos,
vuelven a mi memoria esas madrugadas.
Nunca me gustó decir adiós,
odio las despedidas...
pero jamás he tenido elección.
Tú sigues en mi vida, para siempre
con esa mirada dulce y hermosa
“los ojos más bonitos” ¿recuerdas?
Se acerca otro aniversario...
otro año sin ti, y aquí sigo,
odiando las despedidas.